Las telecomunicaciones

Un buen ejercicio para reflexionar sobre la importancia de la comunicación es hacer una lista de todos los momentos en que ocurre durante un día entero en la vida de una persona. Esta lista puede llegar a ser increíblemente larga, desde el primer “buen día” hasta la hora de ir a dormir. Así, la comunicación se confunde con la vida. Y ha sido así desde el principio de la humanidad.

La comunicación se refiere al acto de emitir, transmitir o recibir mensajes, ya sea por medio de sonidos, de signos, de gestos o del lenguaje oral y escrito. Para que haya un “emisor” y un “receptor”. El emisor produce y envía el mensaje. El receptor recibe ese mensaje y la decodifica, es decir, busca comprender su contenido.

El que recibe el mensaje no es un ser pasivo, que sólo absorbe información. Directa o indirectamente, ejerce influencia sobre quien transmite el mensaje. Para ser comprendido, el emisor necesita saber en qué condiciones su mensaje será recibido; de lo contrario, la información puede no ser entendida. Sería imposible, por ejemplo, intentar comunicarse por medio del lenguaje de signos con una persona que no conoce esa técnica.

El mensaje está formado por una estructura organizada de señales que “viajan” del emisor al receptor. Este camino es recorrido con la ayuda de un medio, que puede ser el habla, la escritura impresa en un papel, una imagen, una transmisión de radio.

La comunicación no existe separada de la vida social. No existe comunicación sin sociedad y viceversa. Una precisa de la otra para existir. Sin comunicación, sería imposible vivir en sociedad, pues nadie se entender.

Miles de años atrás, las sociedades comenzaron a dibujar los primeros símbolos (o signos) que orientan la comunicación. Un ejemplo son los pictogramas del pueblo sumerio, que creó dibujos para representar objetos o ideas. Otro ejemplo es nuestro propio alfabeto, formado por dibujos que corresponden a sonidos. Estos signos comenzaron a ser registrados en tablillas de arcilla o madera y, más tarde, en papel.

Las sociedades siempre buscaron medios para superar las distancias, llevando más lejos los mensajes. Ya se han utilizado señales sonoras (como tambores) y visuales (como el humo). La escritura mostró ser muy eficiente para llevar mensajes a larga distancia. Un texto escrito puede “viajar” en barco, en coche, en avión o en el lomo de un animal.

El mundo moderno ha inventado sofisticados soportes de comunicación: telégrafo, teléfono, radio, TV, satélites, internet. Algunos de ellos alcanzan millones de personas al mismo tiempo, como es el caso de la televisión.

Ante cambios tan rápidos y que se mueven tanto con la vida de las personas, vale la pena preguntar: ¿Qué significa la comunicación hoy en día? ¿Qué son las telecomunicaciones? ¿Qué tecnologías comporta? ¿Cuál es el grado de desarrollo de Brasil en ese campo?

Para evaluar cuestiones como éstas, es necesario comprender un poco más los estructurados medios de comunicación. También es necesario verificar cómo la comunicación se organiza en Brasil.

La revolución de las telecomunicaciones, iniciada en Brasil en los años 1970, fue uno de los hitos en el proceso de organización del territorio nacional (…) del telégrafo al teléfono y al télex, del fax y del ordenador al satélite, a la fibra óptica ya Internet, el desarrollo de las telecomunicaciones participó vigorosamente del juego entre la separación física o material de las actividades y los comando de esas actividades. (…) En el territorio, cada sustitución se daba cuando la sociedad pasaba a exigir un cambio técnico. Ha habido, desde tiempos remotos, el sueño y la necesidad de la comunicación a distancia entre los hombres. Hoy, dos personas separadas por miles de kilómetros pueden intercambiar información de forma casi instantánea. Se fue el tiempo en que una llamada telefónica tardaba horas para ser completada y dependía de la paciencia de usuario y telefonistas.

El cambio no es sólo de cantidad de mensajes o de la velocidad en que se transmiten. También se produjo un cambio cualitativo. Surgieron los llamados medios de comunicación de masa, que transmiten volúmenes impresionantes de informaciones. La influencia de estos medios en las personas es enorme. Un día sin ver la TV para muchas personas es suficiente para percibir cuán importante es.

Un efecto de estos medios es que pueden sustituir los contactos personales, haciendo que las personas pasen a comunicarse cada vez menos entre sí. Se quedan atrapadas en un modo de vida que las hace más aisladas.

Algunos expertos dicen que ciertos medios no realizan de modo pleno el acto de comunicar. Es el caso del TV, un gran emisor de información, pero que hace a los espectadores muy pasivos. La televisión es la comunicación de uno a muchos. El teléfono es diferente: incluso la distancia permite un contacto más directo, ya que es una comunicación de uno a uno. La Internet permite, según esa línea de pensamiento, la comunicación de muchos con muchos.

Otros estudiosos no creen que exista, en rigor, esa distinción entre comunicación e información. Para ellos, quien asiste a la TV no es un sujeto pasivo. El espectador no puede hablar directamente con el emisor (la TV), pero reacciona interfiriendo en la programación de las emisoras. Las telenovelas serían un ejemplo, pues las encuestas de audiencia determinan, en última instancia, el desenlace de la trama y el destino de los personajes preferidos del público.

Es importante señalar también que la injerencia de informaciones transmitidas por los medios de comunicación no es desinteresada. Tales medios transmiten valores, códigos de comportamiento y estilos de vida. Influyen el consumo y el comportamiento de los grupos sociales. No es por casualidad que existe hoy, en Brasil, un fuerte movimiento que defiende un mayor control social de la programación de los televisores.

La modernización de las telecomunicaciones

Otro punto a destacar es el progreso tecnológico de las telecomunicaciones. Ellas transmiten símbolos, caracteres, textos, imágenes y sonidos. Usan hilos, cables metálicos, cables de fibra óptica, ondas de radio, medios digitales y otros.

Los avances recientes muestran una capacidad cada vez mayor de transmitir grandes cantidades de información a larga distancia por los medios modernos se llaman flujos telemáticos.

Hasta las primeras décadas del siglo XX, los sistemas de comunicación alcanzaban el territorio nacional de modo parcial y precario, con adopción tardía de innovaciones. En el Brasil colonial, la circulación de correspondencias era irregular y reducida, sujeta a los transportes de la época. Una carta podía tardar meses para llegar a Europa. Sólo en 1829 se organizó una administración pública pública de correos.

En la segunda mitad del siglo XIX hubo avances en el transporte y las comunicaciones. El primer ferrocarril fue construido por el Barón de Mauá en 1854, en Río de Janeiro. Más tarde, nuevos ferrocarriles enlazaron el interior a las ciudades costeras. En 1922, había unos 30 mil kilómetros de ferrocarril. El telégrafo fue introducido en 1852, extendiéndose con los ferrocarriles y los cables submarinos.

La primera línea de teléfono fue instalada en el palacio imperial, en Río de Janeiro, algunos meses después de la demostración del aparato por su inventor, Grahan Bell, en 1876. En 1914, 40 mil aparatos funcionaban en el país.

Después de la segunda guerra mundial, Brasil conoció un brote de modernización nunca visto, con avances en las comunicaciones, transportes y producción de bienes. Brasil prácticamente se transformó en otro país.

Son rasgos marcados de esa época: urbanización, industrialización, construcción de hidroeléctricas y carreteras. Se produjo la modernización de la agricultura y un intenso flujo migratorio campo-ciudad. Se expandieron las universidades y los centros de investigación tecnológica.

El principal marco del avance en las telecomunicaciones en Brasil ocurrió entre finales de los años 1960 y la década de 1970. Se creó un sistema que cubrió prácticamente todo el territorio con una red de comunicaciones enorme: microondas (tropodifusión), satélites y cables submarinos télex. Fue en esa época que nació la empresa estatal de telecomunicaciones, la Embratel, hoy privatizada. En la mitad de los años 1970, dos mil localidades eran atendidas por el télex.

Se iniciaron las operaciones vía satélite a gran escala. En los años 1980, con el satélite Brasilsat 2, se amplió considerablemente el área cubierta por las redes nacionales de televisión.

Dos importantes sistemas de telecomunicaciones merecen destaque: la TV, por su grado de alcance e influencia en todo el territorio nacional, y la Internet, por la extrema velocidad con que fue difundida en el país y las posibilidades prácticamente ilimitadas de interacción con otros medios de comunicación y información

“Yo vi a Brasil en la TV”: la expansión de las redes de televisión en Brasil

La televisión es el medio de comunicación más difundido en Brasil, junto con la radio. Las encuestas realizadas por el instituto Ipsos-Marplan en 2001, en nueve regiones metropolitanas, revelan que el 97% de la población de más de 10 años de edad asistió a la televisión por lo menos una vez por semana ese año. La TV está en prácticamente todos los hogares del país, independientemente de la región, la escolaridad o el rango de ingresos.

Esto muestra su fuerza y ​​sugiere análisis más profundos sobre sus implicaciones en la vida nacional.

Las transmisiones de televisión ya existían en otros países desde los años 1930. Por ejemplo, la BBC (British Broadcasting Corporation) de Londres, emisora ​​pública inglesa, entró en el aire en 1936, con dos horas de programación diaria. Pero la TV llegó a Brasil sólo en 1950. En más de 50 años de historia, ocurrieron muchos avances tecnológicos que permitieron su difusión y una fuerte influencia en la vida de las personas.

Se asiste a un cierto Brasil en la televisión, que no siempre refleja la diversidad social y cultural del país. En los últimos, con amparo de investigaciones y estudios, la TV comenzó a ser colocada en jaque. Una sociedad más esclarecida reivindica la democratización de la TV y un mayor “control de calidad” de la programación. Ha ganado fuerza la percepción de que las emisoras son concesiones públicas y que por eso necesitan una programación de calidad, orientada no sólo para el entretenimiento, sino también para la educación y la cultura.

La TV en Brasil: cincuenta años de historia

La televisión brasileña fue inaugurada oficialmente en 1950, con la primera transmisión de la TV Tupi Difusora en São Paulo. En el momento en que la radio era el vehículo de comunicación más popular en el país, alcanzando prácticamente todos los estados. La televisión norteamericana se alzó bajo una fuerte influencia de la industria cinematográfica. En Brasil ese medio se apoyó de inicio en la radio, aprovechando técnicos, artistas y formatos de la programación, como los programas de auditorio.

Técnicamente, la TV surgió con las investigaciones sobre la conversión de señales eléctricas en imágenes. La primera transmisión ocurrió en 1926, por medio de un cable telefónico que conectaba las ciudades de Londres y Glasgow, distantes 700 km una de la otra. En aquella época, los monitores se hacían de tubos de rayos catódicos. En ellos, flujos electrones eran irradiados y una capa del elemento químico fósforo brillaba con diversos colores.

Poco después de la segunda guerra, la televisión ya era una realidad en Europa. En 1947, había 34 mil aparatos en el Reino Unido: en 1953 ya eran 2,5 millones. Con el paso del tiempo, los monitores se fueron cada vez mejores, con mayor estabilidad de temperatura o aumento de la pureza de los colores. Se presentan nuevos modelos y marcas de aparatos, con diferentes tamaños de pantalla.

La televisión brasileña nació con emisoras locales y regionales, permaneciendo así por una década. La generación de imágenes era básicamente municipal, lo que poco a poco se expandió. En la mitad de los años 1950, la expansión sobrepasó las ciudades de Río de Janeiro y de São Paulo, abarcando las capitales de diversos estados. Cada ciudad transmitía una programación diferente.

Las transmisiones eran en vivo, pues aún no existía el video, que permite grabar previamente y hacer la edición de los programas. Sólo las copias de películas se distribuir a varias ciudades. Diversos artistas viajaban entre las ciudades, presentando el mismo programa varias veces.

Las transmisiones vía satélite y el surgimiento del videotelipe cerraron la fase “artesanal” de la TV. A finales de 1960, con el proyecto político del régimen militar para reforzar la integración nacional, se creó una amplia red de microondas . En los años 1980, fue completada por las transmisiones que usaban los satélites Brasilsat. Brasil fue interconectado por las transmisiones de TV, radio, teléfonos y envío de datos.

Con el vídeo y los nuevos medios de transmisión a distancia, el envío de programas pasó a ser directo y simultáneo. estaciones regionales comenzaron a “unirse”
a las redes más grandes, un esquema de visualización sólo dura adquirió los programas de generación. En el caso de las televisiones Globo, Bandeirantes, Record, Red TV y la antigua TV Tupi, lo que hizo que pocas empresas pasas a invertir en producción y generación de programas, como es el caso de las TV Globo, Bandeirantes, Record, Red TV y la antigua TV Tupi. Al mismo tiempo que las nuevas tecnologías acortaban las distancias, declinaba la producción de programas regionales y municipales.

Influencias de la TV: Produciendo gustos y estilos de vida

Desde la década de 1970, ocurre lo que muchos investigadores llaman verticalidad: situación en que segmentos muy diferenciados de la población son expuestos a la misma programación. Con la fuerte concentración de la industria televisiva en el eje Río – São paulo, no sólo la mayor parte de las personas pasó a consumir los mismos “productos culturales”, como también a ser influenciada por el gusto medio de esas metrópolis.

La mayor fluidez en las transmisiones transporta por el territorio nacional sueños de consumo, comportamientos, hábitos y hasta jerga y acento. En el plano cultural, eso significa que todo el país pasa a compartir una determinada imagen de Brasil, forjada en el Sudeste. La identidad nacional, o la Visión que los brasileños tienen de sí mismos y del país, pasó a ser intermediada fuertemente por São Paulo y Río de Janeiro.

Desde su inicio, la televisión mantuvo una característica esencialmente urbana: las casi 300 generadoras (emisoras con programación propia) y cerca de 8500 retransmisoras registradas a principios del siglo XXI tenían sede en ciudades, con programación volcada a las poblaciones urbanas y tocadas en gran parte por redes nacionales abiertas y comerciales, pertenecientes a unos pocos grupos familiares.

Con las televisiones educativas, el Estado ocupó “vacíos” dejados por las empresas privadas. La televisión universitaria de Pernambuco fue la primera emisora ​​pública en entrar en el aire en 1967. La TV Cultura de São Paulo pasó a operar dos años después. Hoy, la red pública de TV en el país está compuesta por 20 emisoras, ligadas a los gobiernos estatales o federal. Ellas se diferencian por la programación de buena calidad y contenidos educativos. No fueron pocos los premios internacionales ganados por la TV Cultura de São Paulo por su programación dedicada al niño. A pesar de ello, la mayoría de las emisoras públicas viven en situación de penuria financiera.

La Internet en Brasil

La combinación de ordenadores y avanzados sistemas de telefonía hizo surgir la internet, un sistema de comunicación cuya principal característica es integrar a la humanidad a escala planetaria. Ella guarda un “documento gigantesco”, la World Wide Web, que contiene un volumen extraordinario de información. Se puede decir que la Internet son los caños y la Web el agua que circula dentro de ellos. El Brasil no está fuera de eso. Los datos recientes confirman la velocidad de adopción de Internet en el país: en 1996, 36 mil brasileños accedían a la red; en 2002, ya eran 14 millones. Aunque todavía es baja la relación usuarios / número de habitantes, si se compara a países como Finlandia o Suecia, es innegable que la innovación ha venido para quedarse.

Pero, ¿cómo funciona el sistema? ¿Qué ventajas o desventajas trae? ¿Cómo puede ayudar a mejorar la vida? Ante estas y otras indagaciones, vale la pena examinar aspectos de la red y su presencia en Brasil, para tener una idea de sus potencialidades.

En Brasil, Internet entró en funcionamiento efectivo en 1994, cuando se lanzaron a los primeros proveedores de acceso. La primera conexión es de 1991, hecha por la fundación de Amparo a la investigación de São Paulo (FAPESP), que hasta hoy controla el dominio “.br”, para páginas nacionales.

Los grandes grupos de medios lanzan portales y empresas, organismos públicos, organizaciones sociales e individuos corren para lanzar páginas en la Web. Aumenta la publicidad y el comercio electrónico y el número de profesionales que actúan en el sector.

Todo ese incremento sólo fue posible con la diseminación de los ordenadores personales (PCs) y la combinación de las tecnologías de comunicación e información.

Los primeros ordenadores

Las computadoras pioneras surgieron en Inglaterra y Estados Unidos después de la segunda guerra. (…) Todavía eran grandes máquinas de calcular, fr’geis, aislados en salas refrigeradas, que científicos en uniformes blancos alimentaban con tarjetas perforadas y que escupían listados ilegibles. La vuelta data … de los años 1970, con el microprocesador, generando diversos procesos de gran amplitud: nueva fase de la producción industrial, la automatización bancaria, la búsqueda de ganancias de productividad. Por otro lado, con las nuevas posibilidades técnicas, se inventó el ordenador personal.

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